A Nuestra hija le diagnosticaron TDH cuando era niña y los profesores decían que no tendría éxito en la vida. Las Constelaciones me enseñaron que yo y su padre, al hablarle a ella uno mal del otro la estábamos hundiendo. Constelé este tema más de 20 veces y le cambié a mi hija la mirada de su padre; sólo hablando sus virtudes ya no el daño. Por sinergia su padre dejó de hablarle mal de mí. Le elevé a su padre diciendo que la amaba, no importaban sus errores y ella salió con honores de la universidad. Mi hija recuperó la fuerza, las ganas de vivir y siempre desea mejorar gracias a que ayudé a integrar con amor a su padre. Gery. Bolivia


