| Mi madre enferma de esquizofrenia de una manera muy severa y agresiva desde 1999. Mi padre no quiere que se medique al ver los primeros síntomas negativos de la medicación con el resultado de que la enfermedad de mi madre se agrava, con el tiempo su violencia contra si misma y los demás es muy alta y de forma continuada. En 2018 empiezo la formación en Constelaciones. Al principio, el tema de la relación con mi madre, con su enfermedad y tomar mi lugar de hijo se vuelve fundamental y prioritaria. Fueron necesarias varias constelaciones con estos temas. Siempre se mostraba la importancia de respetar con amor el destino de mi madre, la carga que lleva para que no nos llegue a los hijos y que yo ocupe el lugar de hijo. Esta situación generaba malestar emocional, síntomas somáticos, dificultades en las relaciones entre los hermanos. En 2019 mi madre vuelve a tener un ingreso involuntario en psiquiatría en una unidad de breve instancia. Actualmente está medicada, tiene seguimiento psiquiátrico y recibe una pensión por discapacidad. Su psiquiatra, profesora de sistémica, recomienda que la tutoría legal no la asumamos ninguno de los hijos para poder seguir trabajando nuestra relación como hijos de ella y no cuidadores de ella. Aún así, mis hermanos deciden ser uno su tutor legal y el otro su cuidador y yo seguí la recomendación de su psiquiatra, que iba de la mano de lo que aquellas constelaciones me mostraban. Actualmente la relación con mi madre ha cambiado radicalmente. Nos abrazamos, reímos y queremos como no ocurría desde hace 25 años. Y puedo ver con amor y respeto la enfermedad que lleva mi madre, a mí me ha hecho crecer de una manera que solo con ella hubiera podido. ACF España |


