Emigré de Venezuela en el año 2018. Salí de mi país muy afectada y molesta, y en ese momento no quería volver a saber nada de él.
En el año 2021 conocí el método de Brigitte Champetier de Ribes y, en 2024, en México, durante un taller de Tomar a los padres, tuve la oportunidad de ser constelada por Brigitte. El tema fue la madre: me había ido muy molesta tanto de mi madre patria, Venezuela, como de mi madre.
En las semanas posteriores a la constelación familiar comenzaron a producirse cambios significativos:
- Mi relación y la forma de comunicarme con mi mamá cambiaron en las semanas siguientes a la constelación familiar.
- El trámite del pasaporte mexicano fue fluido y rápido, lo que me permitió viajar a mi país de origen.
- El dinero llegó a través de una propuesta de mi esposo, quien sintió la importancia de ir a Venezuela.
- Al llegar, después de siete años, sentí profundamente a mi país, Venezuela.
- Durante mi estancia en el país comí de todo y, de manera increíble, pensando que iba a subir de peso, bajé en relación a antes del viaje. Nada de la comida de mi país me cayó mal, cuando un año antes tenía problemas de estómago y con la alimentación.
- Sentí la fuerza de la tierra y hoy experimento un profundo respeto por su sociedad.
- Durante la estancia ocurrió un hecho político: la captura de un expresidente. Sentí dolor, tristeza y también vacío.
- Tuve la capacidad de conectarme con algo más grande y sentirme pequeña ante mi país.
- Hoy llevo a Venezuela en mi corazón. Mis padres lograron despedirse de mí con amor y viví la tristeza de partir, sintiendo que me daban el permiso de seguir con la vida.
Constelé dos veces: una con Brigitte, que me llevó a comprar el pasaje, y otra antes del viaje con Mauricio de Izcallo, en México.
Ha pasado un año, mi mejoría fue gradual. Antes medía mi malestar en cinco sobre cinco y, en la actualidad, puedo asegurar que ha habido una mejoría total.
IMA
Venezuela


