Hace quince días constelé en el Instituto De Brigitte Champetier de Ribes mi relación con las celebraciones navideñas. Desde muy pequeña, la llegada de estas fechas venía acompañada de una tristeza profunda. Siempre sentía que faltaba algo, o alguien, como si quisiera quedar fuera, excluida de algo que no lograba nombrar.

En esa constelación tan profunda se hizo visible mi mirada al pasado, a mi fidelidad a la historia familiar y un duelo que no había sido realizado. Con mucho amor, y pronunciando la frase: “me voy a la vida con todo lo vivido”,” y: «me voy a la vida con todo, con todo” algo en mí se ordenó.

Cuatro días después, mi familia me invitó a celebrar juntos una fecha especial. Habitualmente acudía con pereza, incluso buscando excusas para no ir. Esta vez fue distinto. La forma en la que afrontaba las celebraciones había empezado a cambiar: no aparecieron las resistencias de siempre. Algo había cambiado, lo veía desde un lugar nuevo, celebrar las fiestas con los vivos.Una mirada diferente.

Incluso el viaje que quería hacer para irme fuera durante las Navidades lo he pospuesto Desde una elección consciente.

A partir de esa constelación siento una relación diferente con las fiestas y con la Navidad. Ya no hay bloqueo. Ahora soy yo quien elige cómo celebrarlas, pero sin repetir antiguos patrones ni fidelidades inconscientes. PM. España