Realicé mi primera constelación individual con este método grupal en junio de 2024. Hasta ese momento había trabajado con muñecos, por lo que me sorprendió profundamente la sencillez, la comodidad y, al mismo tiempo, la profundidad y rapidez con la que se desarrolló la sesión. Todo fue muy claro y natural, sin esfuerzo.
Lo más significativo fue que comencé a notar resultados de manera inmediata. Con el paso de los días, esos cambios no solo se mantuvieron, sino que se intensificaron. Recuperé energía y desapareció una sensación que llevaba tiempo arrastrando: la necesidad de que llegara la noche para poder acostarme, aun cuando no lo deseaba realmente. La cama había pasado a ser, sin darme cuenta, mi refugio y mi mejor momento del día, y eso cambió.
También se produjo una mejoría clara en mi vivencia de la menopausia, que dejó de sentirse como una carga constante. Antes de la constelación, mi malestar era muy alto, un 5 sobre 5. El cambio fue inmediato y, tras la constelación, la mejoría se mantiene igualmente en un 5.
Hoy puedo decir que esta experiencia marcó un antes y un después en mi nivel de energía y en mi forma de habitar esta etapa de la vida. Los efectos han sido profundos, sostenidos y transformadores. M. Alemania


