Vengo de una familia desestructurada, de abandono, desvalorización y escasez, y siempre he sentido una tristeza profunda.

Antes de constelar, ese malestar estaba presente en muchos aspectos de mi vida. Sentía tristeza y afectaba a mis relaciones con otras personas, a mi forma de reaccionar y de comportarme, e incluso a mi bienestar físico. En aquel momento, si hubiera tenido que valorar mi malestar, le habría dado un 5 sobre 5 (máximo nivel de malestar).

Constelé este tema en unas veinte ocasiones, a lo largo de varios años. La mejoría fue gradual, poco a poco.

Hoy puedo decir que ha habido un cambio total en la forma de relacionarme con mis padres, sobre todo con mi madre. Tengo pareja estable por primera vez en mi vida, un trabajo en el que no voy siempre cuesta arriba y ya no siento abandono, escasez ni desvalorización. Tengo alegría de vivir.

Si hoy valoro cómo siento que ha mejorado mi malestar, le doy un 5 sobre 5 (máximo nivel de mejoría). AAMM. España